El Gobierno Regional de Lambayeque dio a conocer la proyección del atrio donde se desarrollaría la misa central del papa León XIV, prevista en el terreno correspondiente al área de influencia del terminal portuario de Eten, ubicada entre los distritos de Reque y Puerto Eten, durante su visita al Perú en noviembre próximo.
La propuesta muestra un espacio amplio, pensado para albergar entre un millón y un millón y medio de personas, con accesos diferenciados y zonas destinadas a la organización del evento religioso más importante que recibirá la región en los últimos años. La imagen forma parte de las primeras acciones concretas en la planificación de la visita papal.
El atrio, ubicado en este terreno, muestra una estructura monumental con un altar central elevado y amplios espacios semicirculares destinados a congregar a los miles de fieles y turistas. La disposición tipo anfiteatro evidencia una planificación orientada a maximizar la visibilidad y el orden en un evento de gran escala.
Según la información dada, en paralelo se han iniciado reuniones técnicas con diversas instituciones como el Obispado, la Policía Nacional, la Fuerza Aérea y el Ejército Peruano, donde se vienen afinando detalles logísticos clave.
Entre los puntos abordados en las reuniones figuran las rutas de acceso, la seguridad, los espacios de estacionamiento y las zonas habilitadas para campamento de peregrinos.
Hay que recordar que una delegación del Vaticano, integrada por 14 especialistas, recorrió la ciudad para evaluar los principales escenarios como la Catedral de Chiclayo, el santuario Nuestra Señora de la Paz, el distrito de Zaña. También, esta comisisón llegó hasta el lugar donde se instalaría el atrio.
La llegada del papa León XIV, programada para noviembre, ha generado gran expectativa en Lambayeque, especialmente por su vínculo con Chiclayo, donde ejerció como obispo. Se prevé que la misa multitudinaria congregue a miles de fieles del norte del país y del extranjero. En ese contexto, las autoridades buscan garantizar condiciones de seguridad y organización, mientras la región se prepara para un evento que no solo movilizará la fe, sino también dinamizará el turismo y la economía local.
