Tener una casa propia es un sueño que millones de peruanos construyen de a poco: un primer ambiente, después un segundo piso y, conforme crece la familia, crece la vivienda. Pero cuando este proceso se realiza sin asesoría técnica, se convierte en un riesgo que se manifiesta cuando la tierra se mueve.
Por sí sola, la magnitud del sismo no determina si una vivienda colapsará. En 1994, uno de magnitud 8.2, con epicentro cerca de la frontera entre Perú y Brasil, produjo daños limitados por su gran profundidad. En cambio, en el 2014, un sismo de 5.1 en Paruro, Cusco, provocó el colapso de decenas de viviendas y ocho muertos.
Andrei Domínguez Alvarado, especialista en Geotecnia, explicó que el tipo de suelo puede amplificar o reducir los efectos de un sismo sobre una edificación. Según explicó, en Lima y Callao existen distritos donde predominan arenas sueltas, depósitos marinos y arcillas, suelos que requieren especial atención al momento de construir una vivienda.
"Puede ser Villa El Salvador, Ancón, Santa Rosa, Puente Piedra, en algunas zonas de Lurín, de Ventanilla, de Puente Hermosa, de Puente Negra, de Pucusana. Entonces son zonas muy específicas, no digo todas estas zonas, sino sectores que pueden tener este tipo de formación, que evidentemente las pone en un nivel de exposición mayor", menciona a RPP.
Por el contrario, sectores de distritos como Chaclacayo, Chosica, Pachacámac, San Borja y Santiago de Surco presentan mejores condiciones de suelo. El especialista señala que en distintas regiones del país hay ciudades construidas sobre suelos con características poco favorables frente a un sismo, aunque el impacto de un gran sismo sería menor que en Lima debido a la menor concentración de la población.
"Quizá Iquitos porque existen arcillas, existen arenas, el río está muy cerca, entonces zonas muy saturadas. Quizá en la zona de Puno probablemente exista algunas zonas lacustres, suelos blancos, pero bueno, tiene la ventaja de no estar tan densamente poblados como en la ciudad de Lima. En Huaraz, hay zonas de la ciudad que se encuentran sobre suelos un poquito más blancos. Además, allá existe otro problema que es el tema de los aluviones", agrega.
Aun así, un buen suelo tampoco garantiza por sí solo que una vivienda resista un sismo de gran magnitud.
En la capital hay más de 3 millones 600 mil viviendas, según el censo del Instituto Nacional de Estadística e Informática del año 2025.
Especialistas advierten que muchas de estas viviendas fueron levantadas sin planos, sin supervisión profesional o con ampliaciones progresivas, lo que incrementa su vulnerabilidad. De acuerdo con la Cámara Peruana de la Construcción, el 70% de viviendas en la capital se construyeron de forma informal, lo que las pone en peligro ante un gran sismo.
Darwin La Torre, docente de Ingeniería Civil y especialista en estructuras, señala que las edificaciones construidas sin asesoría técnica y con materiales frágiles como los ladrillos pandereta, suelen tener deficiencias que comprometen su capacidad para soportar sismos de gran magnitud.
"El primer problema construcción con ladrillos pandereta porque son frágiles, encima que son muy delgaditos no te garantiza resistencia para la estructura. En estas viviendas informales, los muros, no están confinados y ese es otro gran problema y es que todo el muro debería estar rodeado, bordeado por columnetas y viguetas de concreto armado. Entonces que es lo que sucede, ocurre el sismo, entonces les cae sobre su cabeza y eso puede generar muerte de las personas", asegura.
Según el INEI, en el Perú existen más de 2 millones de viviendas construidas con adobe, un material de bajo costo, principalmente en regiones andinas. Sin embargo, La Torre explica que el mayor problema no es el material en sí, sino que muchas de estas viviendas fueron edificadas sin refuerzos ni criterios de construcción sismorresistente.
"Las ciudades por ejemplo de Cuzco, de Trujillo, de Cajamarca, de Apurímac y en general la zona de la Sierra a lo largo de todo el país, presentan altos porcentajes de construcciones de viviendas de adobe. Bueno, básicamente el adobe está hecho con arcilla, con tierra y es un material bastante accesible, sobre todo a las comunidades más alejadas, a las comunidades más rurales. Es más barato construir con estos", sostiene.
Lucía Ledesma, decana nacional del Colegio de Arquitectos del Perú, recordó que el propio Estado impulsó el modelo de autoconstrucción, pero que ese proceso no estuvo acompañado de la asistencia técnica suficiente. Ello permitió que miles de viviendas fueran levantadas por etapas y sin los criterios de construcción necesarios.
"La autoconstrucción, pero que en algún momento el Estado lo promovió. Banco de Materiales, Construye tu propia casa con autoconstrucción. No ha habido una asistencia técnica, entonces lamentablemente tenemos muchas viviendas en ese estado", cuestionó.
El Perú es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo. Aunque no es posible evitar que la tierra se mueva, sí es posible reducir el riesgo. Especialistas coinciden en que edificar una vivienda segura depende de factores como conocer el tipo de suelo y construir con asistencia técnica.
La diferencia no estará en la intensidad del movimiento, sino en la forma en que fue construido nuestro hogar.
